A principios de la década de los 80, la joven puertorriqueña Clara
Figueroa, quien desde niña tenía el deseo de llegar a ser una artista
famosa y era hábil para tocar la guitarra y el piano, fue invitada por
un productor musical a participar en un casting para formar un nuevo
grupo. El proyecto consistía en reunir a siete adolescentes —tres
mujeres y cuatro hombres—, que además de buena figura y dotes para el
canto, también fueran desenvueltos y supieran bailar muy bien. La idea
era competir con otros grupos, pero principalmente con uno de cinco
muchachos, también boricuas, que estaban arrasando con el mercado
musical y conquistando toda Latinoamérica bajo en nombre de Menudo.
Cuando Clara Figueroa le dijo del casting a don Quintino y doña Irma,
sus padres, ellos le autorizaron a ir a la audición musical, siempre y
cuando lo hiciera acompañada de Elmer, su hermanito de nueve años, quien
iría de chaperón. Clara pasó la prueba sin problema y se quedó en el
grupo, pero al productor le pareció tan simpático el muchachito que iba
con ella, que lo invitó a sumarse al clan y sólo le puso una condición:
“Vamos a cambiarte ese nombre, porque como Elmer no creo que vayas a
llegar muy lejos en este negocio”. El pequeño, a quien seguramente
tampoco le hacía mucha gracia su nombre, propuso que todos en el grupo
lo llamaran con el apodo que su mamá le había puesto desde muy chiquito,
el nombre del personaje principal de su serie favorita de televisión: Chayanne
“Podría considerarse un error de mi parte el no haber aceptado la
invitación (de Edgardo Díaz) para integrarme al grupo Menudo, pero yo
los veía como mi competencia y no quería ser visto como un traidor por
mis compañeros de Los Chicos”
“En realidad, el nombre correcto del personaje era Cheyenne, pero
para mi mamá era Chayanne y ella siempre me llamó así —recuerda el
intérprete en entrevista con Domingo—. Fue así que inicié mi carrera en la música, como la mascota del grupo en el que estaba mi hermana”.
Pero poco le duró el gusto a Clara, pues antes de los dos meses “los
productores decidieron sacar a las mujeres del grupo y sólo nos quedamos
los hombres. Fue así que nacieron Los Chicos, y durante casi tres años
le dimos la competencia a Menudo”.
Chayanne, quien nos recibe en una lujosa suite de un hotel de
Polanco, se muestra muy contento por la forma en que sus fans en México
han recibido En todo estaré, su más reciente
álbum, así como por los excelentes números en la preventa de sus futuros
conciertos en Monterrey y el DF, que al estar ya con boletos agotados
han llevado a los promotores a abrir nuevas fechas.
Con 36 años de trayectoria, el artista puertorriqueño deja escapar
una sonrisa cargada de nostalgia y cuenta que en esos primeros años de
su carrera con Los Chicos, el poderoso productor Edgardo Díaz —mánager y
creador del concepto Menudo— lo buscó personalmente en tres ocasiones
para que dejara el grupo en el que estaba y se integrara al famoso
quinteto rival, cuyos éxitos Súbete a mi moto, Claridad y Fuego, sonaban en las estaciones radiofónicas del continente.
“Tal vez en esa época podría haberse considerado como un error de mi
parte el no aceptar la invitación para integrarme a Menudo, pero yo los
veía como mi competencia y no quería ser visto como un traidor por mis
compañeros, así que estaba firme en esa decisión”, dice Chayanne.
Agrega que Edgardo Díaz fue a su casa para hablar con sus padres y
convencerlo, “pero por más que insistieron nunca cedí. ¿Me equivoqué…?
Seguramente con Menudo mi carrera habría tenido otro curso. Mejor o
peor, eso nunca lo sabremos. Sin embargo, mi corazón me decía que debía
seguir en solitario… Y creo que el tiempo terminó por darme la razón”.
Y fue justo en aquellos años, cuando dejaba a Los Chicos para seguir él solo, que se hizo muy amigo de otra estrella de la música pop: Luis Miguel, quien también comenzaba su carrera.
“Los dos éramos unos niños cuando nos conocimos, y nos gustaba mucho
jugar en el Atari, porque yo siempre lo llevaba a todos lados en mi
maleta”, recuerda Chayanne.
36 años de carrera tiene Chayanne; ha grabado 24 discos y vendido 50 millones de copias
—Oye, ¿y cómo fue que conociste a Luis Miguel?
—Fue por su papá, Luisito Rey, quien produjo dos discos de Los Chicos
y luego trabajó en varios temas míos cuando dejé el grupo, así que yo
iba a su casa y ahí fue donde conocí a Luis Miguel.
—¿Se caían bien?
—Desde un principio conectamos muy bien y, como los dos estábamos en
esta carrera y nos la pasábamos viajando, teníamos muchas cosas en
común. Incluso, con el paso de los años, nos hemos seguido encontrando
en diferentes países. Cuando llegamos a coincidir en algún hotel, lo
invito a que vaya al gimnasio conmigo y ahí platicamos muy a gusto. Y es
que, como nuestras agendas de trabajo son tan apretadas y estamos de
una ciudad a otra todo el tiempo, es muy difícil vernos en otros lugares
o planear reuniones familiares. Así es la vida de los artistas. Pero
bueno, yo disfruto mucho de la amistad y los consejos de Luis Miguel, a
quien considero uno de los máximos representantes de la música latina
ante el mundo.
LA CLAVE DEL ÉXITO
Cuando se le pregunta a Chayanne cuál considera que ha sido la clave
para mantenerse vigente y con gran éxito en su profesión durante más de
36 años, el boricua no lo piensa mucho y asegura que su fórmula “es muy
simple”, pues además de disciplina y perseverancia, “hay que ser bien
respetuoso con la gente que te rodea, sin importar si son los más altos
ejecutivos de la compañía disquera o es la señora que limpia tu cuarto
en el hotel en que te hospedas. Debes tratar a las personas como te
gustaría que ellos te trataran a tí, porque eso te mantiene con los pies
en la tierra. Y es que puede parecer obvio, pero en este medio el
respeto hacia los demás es algo que se pierde fácilmente. La gente se
sube en un ladrillo, se marea y empieza a ver a los demás por debajo de
ellos”.
Dice que, en su caso, son doce las personas que forman su equipo de
trabajo cercano y con las que tiene un contacto permanente. Entre ellas
están su mánager, road mánager, asistente personal, abogado, contador,
publirrelacionista, director musical, coreógrafo, ingeniero y la persona
que le maneja sus redes sociales. A su vez, dice que cada uno de ellos
coordina a un grupo de trabajo que va desde doce bailarines y 20
músicos, hasta un staff técnico de otras 20 personas. “Y eso sin contar
cuando estamos de gira, porque entonces hay que mover a todo este
ejército de un sitio a otro y, en cada ciudad a la que llegamos,
contratamos a muchas más personas como choferes, asistentes, cocineros,
maquillistas, vestuaristas… Es importante que, en cada lugar, ayudemos a
las personas a reactivar su economía, porque así, cuando regreses,
todos van a estar dispuestos a trabajar contigo”. Agrega que sólo una
condición pone a quienes están con él: Respeto. “Y no
conmigo, sino con todo el equipo. No permito que nadie sea grosero, ni
que un músico o bailarín, por más estrella del show que sea, le falte al
respeto a la gente que les limpia el camerino, por citar un ejemplo”.
Al hablar de su familia, el rostro de Chayanne se ilumina con una
sonrisa y agradece al cielo la pareja y los dos hijos que tiene. “Lo he
dicho siempre, yosoy hombre de una sola mujer…
Musicalmente soy de todas, pero a nivel personal, he tenido mucha suerte
de encontrar a Marilisia y de la relación que hemos contruido en los
últimos 22 años”.
La felicidad del artista la completan Lorenzo e Isadora. El varón,
presume Chayanne, “es muy bueno para el baloncesto, es muy alto y
fuerte. Está en la selección de su escuela; es un roble. Aunque también
es excelente para el golf, donde podría darnos una gran sorpresa”.
Mientras que la niña, asegura, es una gran pianista y, en un futuro,
podría dedicarse al ambiente artístico, pero todavía no lo sabemos”.
RECHAZA SER EL ZORRO
Casi al final de la entrevista, le pregunto a Chayanne que si así
como en su momento hubo quienes le dijeron que había sido un error no
aceptar la invitación a Menudo, había otros momentos en que le señalaran
otro error o una decisión equivocada,
“Si bien tengo a personas que me apoyan y me aconsejan, todo lo que
yo he hecho o dejado de hacer en estos 36 años de carrera ha sido por
decisión propia, por impulsos de mi corazón y mi cabeza y asumo las
consecuencias, buenas, regulares o malas, al cien por ciento —dice—. No
me quita el sueño el que otros estén o no de acuerdo con mis decisiones.
Y eso tampoco quiere decir que no me importen las críticas o los
comentarios negativos hacia mi trabajo, porque también lo tomo en cuenta
para tratar de mejorar. En este sentido, y regresando a tu pregunta,
hay quienes creen que debería darle más prioridad a la actuación y me
reprochan eso, pero es que a mí la música me apasiona y me atrapa de
tiempo completo. Y bueno, debo reconocer que dejé pasar cosas
importantes en el cine por la música; cosas que pudieron haber cambiado
mi carrera, y es aquí a donde volvemos a esa disyuntiva: fue un error o
un acierto. Nunca lo sabremos”.
“Antes de que le dieran el personaje de El Zorro a Banderas, me lo
ofrecieron a mí, pero como tenía una gira ya programada desde mucho
tiempo antes y el rodaje se encimaba en esas fechas, preferí la música.
Eso pudo haber cambiado el destino de mi carrera y de mi vida, pero no
me arrepiento”
—¿Qué oferta importante dejaste pasar en el cine?
—No quiero entrar en polémica, pero antes de que le dieran el personaje de El Zorro
a Antonio Banderas, me lo ofrecieron a mí, pero como tenía una gira
programada desde mucho antes y el rodaje se encimaba en esas fechas,
preferí la música. Eso pudo haber cambiado el destino de mi carrera y de
mi vida, pero no me arrepiento, porque así ganamos todos con un trabajo
estupendo de Banderas como El Zorro y yo sigo aquí, haciendo la música que me gusta y cantando para la gente de México y del resto del mundo.









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